ECONOMIA
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El presidente de España subió impuestos para frenar a los mercados
José Luis Rodriguez Zapatero tardó seis años en dar un giro de 180 grados y hacer lo contrario de lo que siempre había prometido. Mariano Rajoy, seis días.
El País de España

Pero si se busca el origen de los dos giros, muy distintos en su presentación y estrategia —el presidente ha aprendido mucho de los errores que hundieron a su antecesor—, se encuentra lo mismo: los mercados y Europa. Rajoy decidió desmentirse a sí mismo e incumplir su promesa de no subir impuestos al comprobar que no hacerlo podría provocar graves problemas a la deuda española, según fuentes del Ejecutivo.
Fue una semana frenética. Todo se cocinó en secreto y entre pocas personas. El Gobierno conoció el lunes la estimación de que el déficit llegaría al 8%. Ante el temor de que la prima de riesgo española se disparase en febrero, cuando se conociese la cifra oficial, ya sin tiempo para reaccionar, decidió adelantarse. A costa de empezar a incumplir sus principales promesas desde el primer Consejo de Ministros con contenido. Para el Ejecutivo de Rajoy, es clave dar la sensación de que lleva la iniciativa. No puede ir por detrás del mercado nada más empezar, según fuentes del Gobierno.
Las decisiones se tomaron en contacto con Berlín, el Gobierno más poderoso de Europa, al que Rajoy intenta acercarse mientras se distancia de Italia, cuya deuda tiene ahora muchos más problemas que la española, y con Bruselas, según las mismas fuentes. No en vano el mismo día en que se dio a conocer el ajuste, Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión Europea encargado de asuntos económicos, hizo una nota para aplaudir las medidas —que conocía mucho antes de que se hicieran públicas— y reclamar al Gobierno español que ahora se centre en la reforma laboral.
